Mientras las mujeres reales mueren

El diario digital El país de España de hoy 1 de mayo de 2014, publica un artículo de la Eliane Brum, periodista, escritora y documentalista bajo el título de El aborto en la hoguera electoral. Es un análisis serio sobre la importancia del tema del aborto en las campañas políticas, refiriéndose en este caso concretamente a lo que sucede en Brasil.
Es mi opinión que en otros países también nos encontramos ante situaciones similares, es por eso que estimo oportuno ofrecer a las lectoras y los lectores de este blog algunos fragmentos del artículo. Mi intención al fragmentarlo fue solo a los efectos de no postear un texto extenso que pudiera desanimar la lectura, seleccionando practicamente todos los conceptos que hacen a una idea universal sobre el tema y no solo específica de una región o país.


 (...)En los últimos años, la cuestión del aborto se ha convertido en moneda de cambio electoral. Todos los días mujeres de todas las religiones abortan en Brasil. Una de cada cinco brasileñas de 40 años ha abortado. Cada 48 horas, una muere por esta causa. Muchas dejan huérfanos, en un ciclo de dolor y miseria que, si requeriría la atención de cualquier ciudadano, mucho más la de alguien que pretende gobernar el país. Pero, de hecho, ningún candidato parece dispuesto a debatir sobre este asunto con la seriedad y la honestidad que serían exigibles. Solo aparece como instrumento de chantaje en la búsqueda del voto a cualquier precio...
 (...)Pero la verdadera cuestión (...) es estar en favor de las mujeres que abortan, asegurándoles el derecho a decidir su propia maternidad y protegiendo su salud, para que no se mueran durante procedimientos clandestinos. Hay que abordar el tema (...) de cómo amparar a esas mujeres que están muriendo por falta de amparo, incluso en los casos en los que el aborto está permitido: grave riesgo para la vida de la madre, violación y feto anencefálico.
(...)La decisión de llevar adelante o no un embarazo es privada y pertenece a cada mujer. Es una elección íntima y en general, difícil. Esa dimensión individual solo adquiere dimensión pública cuando el Estado deja de poner los medios para que su decisión se respete.
(...)Proponer que el aborto sea materia de plebiscito es usar la mala fe, al intentar dar una apariencia democrática a un pensamiento autoritario. En democracia, cabe respetar la voluntad de la mayoría para elegir a un presidente de la República, a los gobernadores o a los legisladores, pero también cabe respetar los derechos de las minorías. Cuestiones de ética privada como el aborto y la unión de personas del mismo sexo no son objeto de plebiscito. Se refieren a los derechos fundamentales de cada ciudadano. (...) Las creencias religiosas o no de cada candidato solo dicen respecto a los electores si estas creencias no interfieren en la garantía de los derechos fundamentales de quienes tomarán decisiones diferentes en sus vidas. Hombres o mujeres públicos gobiernan para asegurar los derechos fundamentales de todos, los que harían la misma elección moral que ellos y también los que no lo harían. Al transformar el aborto en un trueque para capturar el voto religioso, la democracia se va por la alcantarilla.
 (...)La coherencia de los candidatos, así como su comportamiento en temas espinosos, pero de extrema importancia, revelan cómo se comportarán cuando lleguen al poder.
Es importante pensar por qué el aborto, una vez más, amenaza con despuntar en una elección presidencial como moneda de cambio para el apoyo religioso, y no otro de los muchos temas morales. Por qué, de nuevo, una disputa rastrera se hace sobre la topografía femenina. ¿Qué oculta eso? ¿O qué revela? La cuestión es quizá menos el aborto, pero sí en qué medida la religión puede controlar, vía Estado, la reproducción de las mujeres y, especialmente, la sexualidad femenina. La pregunta es por qué, aún hoy, en pleno siglo XXI, es tan crucial mantener el control sobre el cuerpo femenino.
 (...)Parece que la visión medieval que localiza en el cuerpo de las mujeres todos los peligros sigue siendo actual. Incluso para políticos en campaña. Mientras tanto, las mujeres reales mueren porque, quienes tienen que debatir y promover políticas públicas para asegurar sus derechos fundamentales, chantajean con sus vidas.



Posted on 16:36 by marta arabia toscanini and filed under , , , | 2 Comments »

2 comentarios:

jackie dijo... @ 3 de mayo de 2014, 3:25

Me pregunto si algun dia se acabara todo esto.

Mª Carmen dijo... @ 14 de mayo de 2014, 13:34

Tema complicado, donde la política, la iglesia etc quieren sabr y opinar más que la propia mujer. Abrazosss.

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