vivas se las llevaron, vivas las queremos


VIVAS SE LAS LLEVARON,
VIVAS LAS QUEREMOS...

No disminuyen los casos
de mujeres violentadas
no son menos que hace años
ni tampoco se ha hecho nada.
Pero si les escuchamos
a la gente de la radio
reportarnos otra muerta
tirada en un descampado
con un tiro en la cabeza
y su cuerpo desgarrado.
Ya son miles las mujeres
que se han muerto asesinadas
y la cosa va en aumento
y aun no se logra nada.
Esas son las que se encuentran
o las que matan en sus casas.
Pero son cientos de ellas
que a la trata son llevadas
y sus madres no descansan
de buscarlas y buscarlas
y a pesar de que les dicen
que pierdan las esperanzas
ellas le claman al cielo
regresen sanas y salvas.
Van gritando a viva voz
en sus incesantes marchas
un slogan que veremos
también escrito en las mantas
reclamándole al gobierno
por su usual inoperancia

“Vivas se las llevaron, vivas las queremos”

 

Posted on 10:35 by ADELFA MARTIN and filed under | 0 Comments »

a las mujeres asesinadas en Mèxico y en el mundo





Posted on 16:02 by ADELFA MARTIN and filed under | 0 Comments »

¡Por Dios,hagan algo!

imàgenes de la red
                                                         Estos telèfonos son de Mèxico,
                                                         si sabes algo...¡DENUNCIA!

¡POR DIOS...HAGAN ALGO!
***** 

Llegan con los ojos anegados
lágrimas de terror en las mejillas
las reciben con grandes desparpajos
diciéndoles... ¡lindas niñas!
Ellos estarán más que encantados

A veces el saludo...un bofetón
para su bautizo de terror
y para el entrenamiento de rigor
pasar por la cama del patrón

Ellas son las jovencitas traficadas
las que no existen, las que nadie ve
las que son a veces mutiladas
o vendidas por partes...según se

¿Cómo podrán dormir el pandillero,
el traficante, el cliente...el policía,
sabiendo que todo es por dinero
y viendo indiferentes su agonía?

Las explotan por cuatro o cinco años
y si antes no mueren de algún mal
al final... y sin ningún engaño
las tiran como basura en un canal

Ojos ya sin vida
sonrisas sangrantes
lenguas enroscadas
chicas desnutridas
niñas desfloradas
sida y embarazos
bebés por encargo
leyes corrompidas

¡Por dios...hagan algo!





ADELFA MARTÌN
Posted on 8:30 by ADELFA MARTIN and filed under | 3 Comments »

Al salir, cierra la puerta...


AL SALIR, CIERRA LA PUERTA

Caminaba a oscuras por la casa sin dar ningún paso en falso, o tropezarse, pues  perfectamente sabía donde se encontraba cada mesita o adorno, ya que todos los detalles que la contenían habían pasado por sus manos y determinado su lugar. 

Era tarde, calculaba por lo menos las dos de la mañana. Seguramente que Rafael le diría con su usual ironía...O muy temprano, según se vea.


Entró a la cocina y encendió la luz que hirió sus ojos acostumbrados a la penumbra. Tomó la lata donde guardaba el té, mientras ponía a hervir  agua. Estaba segura que esa rica bebida la ayudaría a relajarse, pues hacía varios días que había perdido su tranquilidad, y guardado un silencio que la ahogaba, sin haber sin embargo aceptado tomar ninguna medicina; y no es que fuera fanática de lo natural, pero si estaba completamente en contra de cualquier droga que pudiera nublar sus decisiones.


Con la taza de té humeante regresó a su habitación alumbrada solo por la lámpara de la mesa de noche, suficiente sin embargo para ver claramente la cantidad de papeles regados sobre la cama. Se detuvo por un segundo... ¿seguiría leyendo? Se sentó en el hueco vacío que había ocupado antes y comenzó a ordenar aquéllas cartas que quemaban sus manos; voy a ponerlas por fechas,  se dijo. Una vez organizadas,  las numeró, 1, 2, 3... Para separar las que aun no hubiese leído y poder ordenarlas luego nuevamente sin esfuerzo.


La más antigua se remontaba a diez años antes, cuando  tenían unos cinco años de casados. Eran de la misma edad, pero antes de contraer nupcias, y por razones familiares, Rafael había tenido que abandonar su carrera de medicina, mientras ella ya tenía un puesto de Ejecutivo Junior en la misma empresa donde continuaba trabajando,  y  él malvivía en un trabajo mediocre para el que no tenía la menor habilidad y mucho menos  entusiasmo.


En la noche al regresar a la casa, después de una plática muy seria, le propuso que dejara ese trabajo y regresara a la universidad a terminar lo que era su sueño, ser médico. Al comienzo se opuso tímidamente, pero seguramente que siendo superior su deseo a sus escrúpulos, terminó por aceptar, así que por los cuatro años siguientes, mientras finalizó su carrera y logro hacerse de un lugar, ella sostuvo los gastos de la casa y  los estudios de su marido.


Justamente la primera carta coincidìa con sus inicios  en el prestigioso hospital donde aún trabajaba, lugar  al que logró entrar gracias a los buenos oficios del padre de uno de sus compañeros de facultad, que admiraba su tesón e inteligencia, y quien siempre le decía...Tu con algunas carencias logras unas magníficas calificaciones,  y mi hijo sin embargo...


Todas las cartas, unas veinte, estaban firmadas por Lizzy, y bien sabía quien era. Justamente la hija menor del benefactor de su marido, y hermana de su mejor amigo. Casi como un diario, Lizzy recordaba en forma detallada “todos los momentos vividos juntos”, la vacaciones en la playa (justo los días que ella iba a visitar a su familia y que el no podía acompañarla debido al “enorme” trabajo), y cientos de detalles íntimos, así como su desesperación por... ”Estar juntos para siempre...ya hemos esperado demasiado... es hora de que hables con ella francamente...el agradecimiento también tiene un límite...deseo que tengamos hijos”. Todas  frases que se clavaban en su alma como si las letras estuvieran escritas con acero derretido.


Volvió a guardar las cartas en el recóndito lugar donde las encontró,  - muy bien ocultas dentro de documentos de trabajo-, y que justamente fue el quien,  seguramente olvidado por un momento de su existencia, le había pedido telefónicamente que buscara... “Un archivo que me urge mucho”,  pero esta vez, las colocó sobre todos los papeles, a la vista de quien abriera el viejo maletín.


En uno de los compartimientos exteriores estaba la pequeña pistola que una vez Rafael había traído a la casa... “por cualquier cosa”, y que ella jamás había tocado. La sacó, y se aseguró que estuviese cargada.


A pesar de que iban a dar ya las 4 de la mañana, sacó la ropa de su marido, poniéndola sobre la cama. Bajó las maletas de viaje, y fue acomodando perfectamente todas las cosas de Rafael. Tomó unas cajas vacías del desván, y sin detenerse por un segundo comenzó a guardar libros, discos, y otros artículos personales que encontró por allí....Mirando el reloj se dijo, no ha de tardar, pues ya terminó su turno...si es que en eso andaba.



Antes de meterse a la ducha, se quedó mirando fijamente la figura desnuda que le devolvía el enorme espejo. Era una mujer hermosa aun a sus 38 años. De firmes muslos y largas piernas, un busto casi perfecto, quizás por el hecho de no haber tenido hijos, y en su rostro, de facciones clásicas, sus enormes ojos negros de largas y sedosas pestañas. Sonrió levemente.  Disfrutó de una ducha tibia y refrescante, y se puso una elegante bata casi transparente que poco usaba, peinando cuidadosamente su  melena de un atractivo corte moderno.


Como pudo, fue arrastrando hacia la puerta el equipaje, colocando arriba de todo el maletín, y con la pequeña pistola en su regazo, ahora si, con todas las luces encendidas, se sentó en el sillón del salón que veía hacia la entrada de su casa.


Cuando sintió la llave en la cerradura, estaba tan tranquila, que casi le dieron deseos de reír al  observar el rostro de asombro de su marido. No lograba articular palabra y menos al percatarse que su mujer empuñaba la pistola,  sin embargo logró balbucir... ¡pero... mi amor!, a lo que ella respondió mientras hacia un brusco gesto de silencio con su mano izquierda...Toma tus cosas, todas, creo que ese maletín que seguramente habías olvidado y que tienes ante ti habla por si solo,  pues bien sabes lo que contiene.


Levantándose firmemente  del asiento, aun con su pistola empuñada, le dijo con una voz helada, que a Rafael se le antojó desconocida... 


Y por favor, al salir, cierra la puerta...

 

 

 

 

Posted on 16:28 by ADELFA MARTIN and filed under | 0 Comments »

LAPIDACIÒN








afsaneh-nowrouzi
7 años en el corredor de la muerte


L A P I D A C I Ò N


Cierra madre la puerta,
que hace frìo.
Siento los pasos
de los hombres ciegos
y sordos de alma

Ya vienen por mì…
diles de mi inocencia,
y de mi ignorancia;
diles que no escogì.

Que sean grandes las piedras,
que el dolor sea uno,
elige Dios los diestros,
que aceleren mi muerte.

Mujer enamorada,
confundida, obligada
al compañero impuesto,
que la persigue.

Culpemos al amor
por una vez.
Sàlvame del dolor
¡oh muerte bienvenida!.

Castigan los cobardes,
lo mismo que desean...
luchar por su derecho
de amar a quien los ame.

                                                                          ***

y...dijo el Maestro... 
EL QUE ESTÈ LIBRE DE PECADO, 
QUE TIRE LA PRIMERA PIEDRA…
 ****
GRUPO DE MUJERES VALIENTES , 
DEFENSORAS DE LOS DERECHOS DE SU GÈNERO EN IRÀN
*****
















ADELFA MARTÌN


Posted on 8:17 by ADELFA MARTIN and filed under | 2 Comments »

Cuerpos



Ella,
delgada como piel mecida al viento
añora las caderas del Caribe
y el pecho con medidas generosas.

Aquella otra,
más llena con sus curvas de pasión
se tortura con dietas imposibles.
Persigue ser delgada como un palo.

Una busca ser curva cuando es recta.
Otra busca ser recta siendo curva.
Ninguna se conforma con su cuerpo.

La curva se avergüenza
de ser tan generosa con su estirpe,
ansía ser traslúcida
y parecer espíritu de luz en su caverna.
Es la vida nutricia
pero busca ser muerte, algo espectral.
Es la carne y el agua,
pero entiende que el hueso
es más fructífero,
así ya no atraerá a los vampiros.

La línea recta vive acomplejada,
intenta parecer más voluptuosa.
Ansía tener pechos y caderas
y parecer mujer, hembra sexuada,
atraer a caníbales variados,
que le miren los hombres
como si fuera sólo un cuerpo atávico.
Es la mujer perfecta
para el diseñador de alta costura,
pero entiende que el hombre no desea
su cuerpo de papel.

Ella quiere ser alguien,
ser mirada,
no sólo ser la musa de misóginos.
Acude a cirujanos.
Se implanta silicona
en glúteos y en los pechos.
Pone en manos de fríos materiales
su gran feminidad que es sólo un sueño.

Así vamos por ciclos
de la gran delgadez a ser un cíborg
y luego de ser hembra bien dotada
con biotipo perfecto por genética
a ser reencarnación de desnutrida.

Esta búsqueda estéril de un biotipo
de la mujer perfecta e ideal
que satisfaga al mito colectivo
y eleve la autoestima de la víctima,
al tiempo que es el cuerpo del caníbal,
es la forma moderna y silenciosa
de dependencia extrema del contexto.

Las mujeres ya somos un diseño.
No pudieron los siglos
y milenios
dominar nuestra alma que es salvaje,
pero en cambio pudieron los fotógrafos,
el cine y los modistos, los pornógrafos,
dominar nuestro cuerpo
con el número.
Medidas imposibles con el látigo
la tiranía silenciosa de una guerra
que trata a la mujer como ganado
o vientres efectivos para ser
receptáculos buenos para el semen,
para los cromosomas XY.

Y los cuerpos vendidos a ese mito
de la gran perfección dentro de números
caminan como espectros por la vida
y parecen las sílfides de un cómic
atravesando sueños, pesadillas.

O se abren en mesas de quirófanos
para acoger en sí
pechos sintéticos
y glúteos silenciosos
que no existen
y labios bien sensuales
que no sienten
y se cierran discretos
con heridas
que no cierran jamás
porque supuran
la infección colectiva
del desprecio al biotipo
normal de la hembra pura.

Los cuerpos olvidados
que la gran mayoría de mujeres
formadas en países de la tierra
dejan en los armarios del mutismo,
para ser esas otras que demandan
los medios, las modelos y las hordas
de machos anhelantes de arquetipos,
son los cuerpos robados a la vida,
el simbolismo íntimo del rapto
de la feminidad reverenciada,
para ofrecerla con sus logos,
como si de un producto se tratara,
al cuerpo secuestrado del varón.


Ana Muela Sopeña
Posted on 7:42 by Ana Muela Sopeña and filed under , | 2 Comments »

marielena..

dedicado especialmente a las mujeres que me visitan..
imágenes tomadas
de la red..

MARIELENA
               NO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO...


Como alma en pena, agobiada por negros pensamientos, Marielena se dirigió esa mañana a su trabajo. Aparentemente era un día como otro, pero en su fuero interno, ella sabía perfectamente que había algo distinto.

¿Cuántos años llevaba con Antonio?, hubiera querido perder la cuenta, pero le  era imposible. Comenzó su noviazgo apenas una chiquilla de 15 años, y a los veinte, él con 24, se casaron desoyendo los consejos paternos, especialmente los de su madre que siempre le decía...ese tipo no me agrada…

La mamá le insistía que terminara su carrera antes de adquirir semejante compromiso…mira que tal vez te quedes sola… ¿y que vas a hacer luego? Pero claro, se recriminaba ella, ¿Cuándo hacemos caso si estamos enamoradas? Recordaba haber pensado que si no le daba el si, se iría con otra, lo cual era algo que en aquéllos tiempos se le hacía inconcebible.

Ya desde el noviazgo Antonio se mostraba reacio a ciertas cosas, que si la falda está corta, que para que te pintas tanto, que si las amigas…¿y de los amigos?..¡Ni hablar! Ella realmente no le hacía demasiado caso, y él trataba de disimular su enojo...Alguna amiga llegó a decirle… ¡ya vas a ver cuando te cases! Ese hombre es muy posesivo…ella solo sonreía, diciendo...¡no es para tanto!

Su primera gran batalla la libró cuando después de tener a su hijo, hoy de 10 años, ella dispuso que quisiera terminar sus estudios de contaduría. Antonio se negó rotundamente…Marielena insistió, bajo el pretexto de que solo le quedaba poco mas de un año para titularse y que…como está la situación, sería lógico que yo te apoyara con los gastos y mi profesión me puede dar un buen salario...es mas, hasta puedo trabajar desde casa llevando contabilidades…Esto al parecer fue lo que lo convenció para “otorgarle el permiso”.

Se embarazó de su hija, que justamente acaba de cumplir 7 años, y ya con más compromisos Marielena le sugirió a su marido la necesidad de que ella buscara un trabajo realmente lucrativo…Mi mamá me cuida la niña y se encarga de recoger al niño en la escuela y atenderlos hasta que yo llegue. A duras penas Antonio aceptó, seguramente debido a que su sueldo ya no daba para mucho. Sin embargo,  los problemas no tardaron en comenzar. Jamás podía quedarse a una fiesta de oficina, asistir al cumpleaños de alguna compañera, o salir a comidas de la empresa. Se había cansado de inventarse excusas que por supuesto nadie le creía.

Como suele suceder en estos casos, según ella iba adquiriendo más responsabilidades en su trabajo, y siendo una mujer inteligente y competente, comenzaron a llegarle promociones, acompañadas de jugosos bonos, por lo que se mantenía mas ocupada, obligándola además a ciertos compromisos, pues en varias ocasiones era requerida para representar a la empresa.  Esto, en vez de enorgullecer a Antonio,  lo mantenía de permanente mal humor, máxime cuando supo, a pesar de que ella trató de ocultarlo,  que ganaba mas que él.

Marielena se confesaba cansada…preguntándose con frecuencia ¿pero yo aun quiero a este hombre?  Sin embargo sus problemas,  aunque eran más que notorios, pues es poco lo que podemos disimular especialmente con las personas que nos aman o que tenemos cercanas, ella los guardaba para si.

Las cosas habían llegado a su punto máximo el pasado viernes, cuando a eso de las 7 de la tarde habiendo salido del trabajo, se fue a la cafetería de la esquina con su mejor amiga Alicia, y el novio de esta…Mientras la amiga fue al tocador, se quedó conversando con el joven animadamente. De pronto  vio aparecer a Antonio quien decididamente se acercó, y tomándola por el brazo le dijo… ¡nos vamos!, justo en ese momento llegaba a la mesa Alicia que miraba  estupefacta… ¿pero te vas? ¿Por qué no se quedan un rato? Ella apenas alcanzó a balbucear una excusa, mientras era prácticamente arrastrada hacia la salida.

Antonio obcecado por los celos y la rabia,  la empujó dentro del coche,  y apenas ella se había sentado,  le propinó una fuerte bofetada.  Marielena se quedó petrificada por apenas unos segundos, pues era la primera  vez que su marido le levantaba la mano…e iba a ser la única.

Durante el trayecto no pronunció una sola palabra. Notaba que Antonio se había ido calmando y apenas descendieron del vehículo y entraron a la casa, ya con sus hijos, el quiso comenzar a hablar, pronunciando un lastimero discúlpame, por favor…


Marielena, sin responderle absolutamente nada, subió, acostó a los niños y bajó.  Se sentó en la sala y mirándolo fijamente a los ojos, con un distanciamiento y frialdad que lo asombraron, señalándole el golpe que ya comenzaba a mostrarse, justamente cuando el quería comenzar a disculparse nuevamente,  le dijo: Si vuelves a levantarme la mano alguna otra vez, sencillamente te mato… te enveneno si es necesario…Tu vas a la tumba,  yo a la cárcel y nuestros hijos a un centro del gobierno, pues mi madre ya está mayor y tu familia jamás se ha preocupado por ellos. No quiero convivir contigo ni un día más. 


Mañana en la mañana iré directamente a ver a un abogado para solicitar el divorcio,  después de que haya  puesto la denuncia por maltrato. Verás lo que haces, pero te quiero fuera de esta casa…o si lo prefieres, yo me voy con mis hijos…Levantándose, se dirigió a su habitación,  cerrando la puerta por dentro.

Por eso, esa mañana Marielena se dirigía a su trabajo agobiada por negros pensamientos... pero aún sabiéndose responsable por haber permitido que las cosas llegaran a ese punto,  sentía un enorme orgullo de si misma, y unos aires de libertad que le susurraban mejores tiempos…

 

Posted on 16:18 by ADELFA MARTIN and filed under | 0 Comments »