Es tanto... que me ahogo.


Me ahogó su media sonrisa,
me atragantó esa indiferencia,
escuchándole y bebiendo
mientras él hablaba con otros.


Abrí el portón, recuperé el aliento
y observé aquella cueva en que vivía
mientras me importaba tanto,
tanto,
que siempre le mezclaba en mi tiempo,
le regalaba mi dignidad
... aunque sólo de vez en cuando.


Era tanto que a menudo dormía con los ojos abiertos
esperando encontrarle allí, mirándome de frente.


Pero nunca llegué a dormir. Por eso, no desperté...



Me fui.
Posted on 18:48 by Momo Nica and filed under | 3 Comments »