El problema no está en el cuerpo de la mujer

Yo siempre he pensado que mis padres hacían lo mejor para mí. Lo intentan desde sus creencias y su forma de ser, y sé que intentan dar lo mejor.
Pero ahora que he crecido, soy una mujer, tengo mi propia visión y opinión sobre ciertos asuntos en los que discrepo sobre su forma de actuar. Y me doy cuenta de una causa mayor.

Por ejemplo, me refiero a cuando mi madre me decía que yo no podía ponerme camisetas de tirantes, aunque fueran anchos, porque parecería una mujer vulgar y provocaría a los hombres. Yo no podía ponerme camisetas de tirantes porque tenía pechos, y debía esconderlos, taparlos, para no perturbar a los hombres, para no molestarnos, para no despertar deseo. Tampoco podía ponerme faldas, no importaba lo largas o cortas que fuesen, ni pantalones cortos. Debía esconder mis piernas.
 Debía taparme yo, debía esconderme como si debiese avergonzarme de partes de mi cuerpo, en vez de que los hombres se controlasen y me respetasen, yo debía ocultarme, como si fuese mi culpa ser mujer.
Crecí y durante un tiempo me sentí avergonzada de mi cuerpo involuntariamente.
Crecí en medio de normas que prohibían a las mujeres hacer topless en verano, mientras los hombres se pasean enseñando sus pectorales por todas partes en los veranos, me prohibían llevar camisetas ajustadas o mallas en el instituto, mientras que los hombres iban con pantalones "cagados" ensenando los calzoncillos. ¿Es que las mujeres no podemos sentirnos provocadas? ¿Incómodas? Todas estas normas que todo el mundo acepta como si fuese algo normal les da la razón.

El problema no está en el cuerpo de la mujer, si no en los ojos de quien lo mira. 
Si el hombre sexualiza mi cuerpo es problema suyo, no mío. En vez de prohibir a las mujeres que lleven determinadas prendas de ropa, eduquen a sus hijos a ser hombres educados y respetuosos con la mujer.


Posted on 5:55 by Liz Yelo and filed under | 1 Comments »

Mientras las mujeres reales mueren

El diario digital El país de España de hoy 1 de mayo de 2014, publica un artículo de la Eliane Brum, periodista, escritora y documentalista bajo el título de El aborto en la hoguera electoral. Es un análisis serio sobre la importancia del tema del aborto en las campañas políticas, refiriéndose en este caso concretamente a lo que sucede en Brasil.
Es mi opinión que en otros países también nos encontramos ante situaciones similares, es por eso que estimo oportuno ofrecer a las lectoras y los lectores de este blog algunos fragmentos del artículo. Mi intención al fragmentarlo fue solo a los efectos de no postear un texto extenso que pudiera desanimar la lectura, seleccionando practicamente todos los conceptos que hacen a una idea universal sobre el tema y no solo específica de una región o país.


 (...)En los últimos años, la cuestión del aborto se ha convertido en moneda de cambio electoral. Todos los días mujeres de todas las religiones abortan en Brasil. Una de cada cinco brasileñas de 40 años ha abortado. Cada 48 horas, una muere por esta causa. Muchas dejan huérfanos, en un ciclo de dolor y miseria que, si requeriría la atención de cualquier ciudadano, mucho más la de alguien que pretende gobernar el país. Pero, de hecho, ningún candidato parece dispuesto a debatir sobre este asunto con la seriedad y la honestidad que serían exigibles. Solo aparece como instrumento de chantaje en la búsqueda del voto a cualquier precio...
 (...)Pero la verdadera cuestión (...) es estar en favor de las mujeres que abortan, asegurándoles el derecho a decidir su propia maternidad y protegiendo su salud, para que no se mueran durante procedimientos clandestinos. Hay que abordar el tema (...) de cómo amparar a esas mujeres que están muriendo por falta de amparo, incluso en los casos en los que el aborto está permitido: grave riesgo para la vida de la madre, violación y feto anencefálico.
(...)La decisión de llevar adelante o no un embarazo es privada y pertenece a cada mujer. Es una elección íntima y en general, difícil. Esa dimensión individual solo adquiere dimensión pública cuando el Estado deja de poner los medios para que su decisión se respete.
(...)Proponer que el aborto sea materia de plebiscito es usar la mala fe, al intentar dar una apariencia democrática a un pensamiento autoritario. En democracia, cabe respetar la voluntad de la mayoría para elegir a un presidente de la República, a los gobernadores o a los legisladores, pero también cabe respetar los derechos de las minorías. Cuestiones de ética privada como el aborto y la unión de personas del mismo sexo no son objeto de plebiscito. Se refieren a los derechos fundamentales de cada ciudadano. (...) Las creencias religiosas o no de cada candidato solo dicen respecto a los electores si estas creencias no interfieren en la garantía de los derechos fundamentales de quienes tomarán decisiones diferentes en sus vidas. Hombres o mujeres públicos gobiernan para asegurar los derechos fundamentales de todos, los que harían la misma elección moral que ellos y también los que no lo harían. Al transformar el aborto en un trueque para capturar el voto religioso, la democracia se va por la alcantarilla.
 (...)La coherencia de los candidatos, así como su comportamiento en temas espinosos, pero de extrema importancia, revelan cómo se comportarán cuando lleguen al poder.
Es importante pensar por qué el aborto, una vez más, amenaza con despuntar en una elección presidencial como moneda de cambio para el apoyo religioso, y no otro de los muchos temas morales. Por qué, de nuevo, una disputa rastrera se hace sobre la topografía femenina. ¿Qué oculta eso? ¿O qué revela? La cuestión es quizá menos el aborto, pero sí en qué medida la religión puede controlar, vía Estado, la reproducción de las mujeres y, especialmente, la sexualidad femenina. La pregunta es por qué, aún hoy, en pleno siglo XXI, es tan crucial mantener el control sobre el cuerpo femenino.
 (...)Parece que la visión medieval que localiza en el cuerpo de las mujeres todos los peligros sigue siendo actual. Incluso para políticos en campaña. Mientras tanto, las mujeres reales mueren porque, quienes tienen que debatir y promover políticas públicas para asegurar sus derechos fundamentales, chantajean con sus vidas.



Posted on 16:36 by marta r. arabia and filed under , , , | 2 Comments »

The letter no one wrote my mother (en inglés)

Aquí les dejo una carta - testimonio a una madre (en inglés) escrita hoy por la escritora estadounidense Shawna Ayoub Ainslie , inspirada en su propia experiencia dentro de una familia con violencia de género, que creo es precisa para esta página sobre cómo la violencia dentro del hogar,  afecta también a los hijos. El título sería: "La carta que nadie escribió a mi madre".

The Letter No One Wrote My Mother


Fuente: http://thespire.wordpress.com/2014/05/01/the-letter-no-one-wrote-my-mother/ 

No one ever wrote my mother this letter. No one ever told her what I will tell you now. Someone should have.

Someone should have inked the page. Someone should have looked at her and seen her and let her know that she was seen. That what she was going through, what she was doing, was visible. It was visible. That she was not alone.

But no one did.

Because no one spoke up, like my mother, I was alone.

Here, I present for you a situation similar to what mine was. This letter is for any mother. Every mother.

Mothers that I am writing to, maybe this situation is yours. Maybe it belongs to a friend. If so, claim it and pass these words along. Take a risk. Do it for a child. For every child.
Let us begin.

***

Dear Mother,

There is so much I need to say to you, because you are a sister to me. In a new way, now. We share a fear of seeing anger in a man’s eyes. We share a fear of those we love being hurt, and hurting those we love. We share a fear of hurting. This love is beyond friendship. We are betrayed. I want to hold you. I want to make myself safe for you. Always, you can cling to me.

For hours, I have walked my floors and washed my hands with tears. You are precious to me. I have known you since your daughter was a baby. With you, I have loved her and watched her grow. Both of you are family to me. I know I said it all wrong yesterday. You left and I thought and thought about how I should have said what I owe it to you and your beautiful daughter to say. Yesterday, I was surprised by what you told me. I was reminded of my history, and I tangled the two. I spoke in sticky webs. Today, I have paced, cried, and vowed to untangle my story from yours. I am putting it to paper.
Here it is.

Fact One: Your husband is hurting your child. He is hitting her. He is kicking her. He is shouting at her, belittling her, destroying her every day.

You believe you are on top of it, though. At the end of each day, you try to reverse any damage. You tell her how wonderful she is. How beautiful. How smart. You say words at her that are the glorious truth of her existence. You tell her he doesn’t mean it when he hurts her. That’s just how he is. He can’t help it. Look at how he was raised.

Fact Two: You are hurting her, too. Every time you try to reverse the damage with words, you reinforce it. Why? Because you let the damage happen in the first place. You choose not to stop it. Every time you tell her that he doesn’t mean it, or that he can’t help hurting her, you are hurting her just as much as your husband is. Maybe worse.

Why? Because someone has to be to blame. If you say it is not him, that means it is either you or her. Since she is the one he is hurting, she will believe it is her. Until she grows up. Then, one horrible day, she will realize it is you. You should have stopped it. Because, when you say that he can’t help himself, you are saying you believe he will never stop hurting her. That he can’t stop hurting her. And you keep him around and let him hurt her. That makes it your fault.

Fact Three: You never knew that you would abuse your child.

You don’t accept what I’m saying.
You do accept what I’m saying.
You hate yourself.
You hate me.
You feel betrayed.
Why am I saying this? This is not your fault.

How could this be happening?

I can tell you. It is real. It is absolutely real. You are hurting your child. You never meant to do it. But you are doing it. And it is happening because, like your daughter, you are also a victim. You know it is true. She is not the only one he tears down. She is not the only one he holds hostage with the fear of that anger in his eyes.

I am so, so sorry.

You feel confused. You don’t know what to do. You packed his bags and met him at the door one night. Told him you wanted him to leave. Things had to change. Somehow, he stayed. Somehow, you let him stay.

You feel angry. Why is he still there? You want him to leave. You want him to make this easy. He could just get out. Why doesn’t he?

You feel guilty. If you turn him out, you’re giving up. And hasn’t he had a hard enough time of life already? You are his partner. You made a commitment. You need to keep your family together.
You feel sad.

Fact Four: You want him to change.

If you police him, if you always watch, if you’re there, if you never let your guard down, you can keep her safe. You can keep her safe and keep your family together. You tell yourself this. You can force him to change. He’ll see the light. With attention, firmness and patience, he’ll see the light. He’ll change. Right?

Fact Five: You will never change him. He may someday choose to change himself. He may not. As long as you are taking responsibility for his actions by policing him, he will not change. Ever. Except maybe to grow angrier when the restraints start to chafe. And when that happens, he still will not leave. He will cling. He will hurt your daughter. He will continue to tear you down and talk you to the floor where you will lay sobbing because you believe that this is your fault.

Fact Six: It is not your fault.
You did not turn him into an abuser. No one, I repeat, no one, turned him into an abuser. He chose it for himself.

At first, he may not have meant to, or even realized it was happening, but he chose to let it happen again. He chose to become what he has become. Every time he hurts your child, he chooses to. Every time he hurts you, he chooses to. He is the only person in this world who can change his choices.
If the day comes, you can support him as he embarks on that journey, but you cannot start him on the journey other than to pack his bags and put him out on a path. Even then, you cannot choose what path he will take.

Do not confuse this with Fact Two. You are making your own choices. You are allowing him access to you and your child. There are other choices you can make. They are scary, difficult choices, and you are afraid to make them, but they are choices, and you are the only one who can make them. You cannot choose his path, but you can choose yours.

You told me that he will never get help. You expressed that you don’t believe he will ever change. It is unlikely that he will ever stop being an abuser.

You are right. Abusers are like any other addict. They are searching for something to take them away from what they see inside themselves. They are hiding from pain. He is doing it by creating fear and pain for you and your daughter. He is doing it because changing means taking a long, hard look at himself. He doesn’t want to do that.

He is afraid.

I am afraid, too. For the last four years, I have been on my own journey. You may not want to accept my other facts, but accept this.

Fact Seven: I am an almost-abuser. I choose every day not to abuse my child.

Some days, it is difficult for me not to hurt him, but I still walk away.
Some days, I want to hit him on the head. I see myself slapping him, taking his wiry body down to the ground, screaming in his face that he is a worthless pile of shit.
But I don’t. I choose not to repeat what my parents did to me.

Some days, when he sasses me, I hate him. I want to hurt him I want to kick him repeatedly and shake him and shout until he makes himself small and scarce, like I did. Until he learns to respect me, dammit. I want him to feel all the hurt and rage I have inside. I want him to know that I have had enough crap in my life, I shouldn’t have to take shit from my own child.
But I choose not to.

You told your daughter your husband can’t help it. Look at how his parents treated him. He doesn’t mean what he says. He doesn’t mean to hurt her.

Guess what. Fact Seven: He means it, and he can help it.
I know because I mean it, and I can help it.
My dad kicked the shit out of me and my mom shredded my spirit with words.
My mom told me my dad didn’t mean it.
My mom told me she didn’t mean it.
They meant it.

Every thought I have in my head, every word, every imagined strike–I mean it. I want my child to hurt because I hurt, and I can’t hurt him without meaning it. I get angry, really angry, and I really, really mean it.

Your husband means it. Your daughter knows it. And telling her otherwise doesn’t do any of you any good.

Here’s the difference between me and your spouse: I keep it all in my head.

I made a choice not to pay forward my childhood. I’m not perfect. I’m still vicious with words on occasion. But I am vigilant, and I continue seeking help outside my home because I can never let myself become what your husband has allowed himself to become. Never.

Fact Eight: You may not have the power to change him, but you can change the situation. You can end this.

You are afraid that if you proceed with divorce, he will be granted joint custody. You are waiting until you can prove without a doubt that he should never be around your child. By the time you get that evidence, it will be too late. What you are waiting for is further damage. What you are allowing is further pain. The thing is, you don’t have to wait. You can get started right now. Get a lawyer. Find a social worker. Talk to a professional. Get your daughter in therapy. Be proactive. Have her help so you both know you are working toward an end to the nightmare her life has become, not clinging to an unsafe hope. It is terrifying, but you can do this. It’s up to you.

Remember Fact Two? Here it is again: You are hurting her, too. I wish I could tell you that you can reverse the damage, but you can’t. That damage is done. But you can help your daughter find a new strength to heal. You can fortify her battered self image and prevent her from seeking her value outside herself, which she will surely do if you continue to keep her in a situation where she is being told in no uncertain terms that her value is little to none. Here’s what you do.

Stop the cycle. Stop it right here, right now. Get him out of there or get her out of there. Get yourself out of there. Do it because you are worth it and she is worth it and make sure you tell her so. Do it even though it’s hard. Let her know it is so, so hard. Let her know you love her dad, and he does love her, but what he’s doing is not okay. It will never be okay. And you are never going to let him do it again. Take him to court, fight the good fight. Hold her. Cry together. But don’t miss your chance. This is your one chance. You can stay and hope and destroy yourself by being a helicopter wife and mom. You can keep him around and let your daughter believe that life is like a Disney movie and it will all work out in the end as long as the woman waits and is patient no matter how sad and hurt she is. Or you can stand up, remember how amazing and beautiful and strong you are, and lead by example.

This is it. This is critical. You will never be offered a chance like this again. You feel burned, but you can rise from these ashes. She will follow you. Or she will stay with you, rolled in soot, and allow herself to be controlled by a man who uses fear as a weapon. And, no matter what words you say, she will know that you chose to stay with him. Because she loves you and trusts you and you are her world, she will learn from you that it is normal and right to stay with a man who hurts her. And when she grows up, she may find a new man to hurt her. She may let a new man hurt her children. She may not make the choice not to be an abuser. She may remember that it’s normal for your kids to make you angry and it’s normal to hurt their minds and bodies when they do.

So,  Fact Nine. Are you ready? Brace yourself. Here it is: You are already leading by example–the example of your actions.

Finally, and this one is the hardest, because no matter what, when it comes right down to it, you love your baby more than you love yourself. You really want this not to be true because it puts you in the worst kind of position. You are going to have to do many, many things you would rather not do. You are going to have to pack your husband’s bags, meet him at the door, and tell him you won’t take care of him anymore. He is an adult. Your daughter is a child. She needs you more. He is not taking care of her in the right way, which means you are the only one who can. It’s possible he may change. It’s possible you will be able to co-create a safe space for your child together. Right now, though, he has to go somewhere else to accomplish that task, because he cannot do it from within the home. Home is easy for him. He rules it with fear. Think it through now. You are hopping all over the place to be a barrier between him and your daughter. He doesn’t have to lift a finger, let alone challenge himself. He knows you are going to keep things nice and easy for him. You are going to keep him happy. If he’s happy, he doesn’t hurt anyone, does he?

You know you can’t always be there to intervene. You can’t serve him in every way he likes to be served. You have your own needs, such as sleep or using the restroom. At some point, they will have to be met. It is inevitable that he will strike again, possibly even while you are watching.

Here I would like to tell you some words the world owes you: It is okay for you to separate your husband from the rest of your family. And it is okay for you to feel guilty and sad and angry and hurt and confused. My dear, it is absolutely, wholly and beautifully okay to love him deeply through this whole process. Sit down and allow yourself to truly feel those feelings.

I will remind you that you are amazing. You are kind. You are brave. You are strong. You can do this. You will do this. It will hurt, and you will be sad, but you will never regret it because, Fact Ten:
Your daughter wants you to save her.

With love,
Your Friend
Posted on 12:47 by Yllari Chaska and filed under , , | 0 Comments »

"Feminicidio" y otros males

La Strage delle Donne - 2013 - Corriere della Sera



Agrego mi traducción personal al texto: Masacre de las mujeres



Muertas. Por maridos, novios, pretendientes... Pero víctimas
de ladrones o de hombres violentos, también por razones tontas, hubiéramos
querido un 2013 sin feminicidios. No es así. A cada una de las mujeres muertas,
dedicamos un recuero que aunque breve servirá para no olvidar ni sus rostros ni
sus historias. Aquí contamos todo: las víctimas de algo que los asesinos llaman
amore y también las otras mujeres muertas. Cada historia es una vida perdida.
Debajo del rostro(en las fotos) la escritura en rojo dice que ha sido un
feminicidio, las letras en negro indican otras razones.
Posted on 17:36 by marta r. arabia and filed under | 0 Comments »

Centro de Noticias de la ONU - Expertos en derechos humanos alarmados por las ejecuciones crecientes en Irán

Centro de Noticias de la ONU - Expertos en derechos humanos alarmados por las ejecuciones crecientes en Irán
Posted on 7:27 by marta r. arabia and filed under | 1 Comments »

Fragmento del artículo “A la memoria de mi madre”


¿Se han convertido nuestros legisladores civiles en el brazo armado de la Iglesia? No dejo de preguntármelo tras más de 40 años de profesión. Todas las mujeres que se han sentado frente a mí para solicitar una interrupción de su embarazo no han hablado nunca de derechos ni deberes; sencillamente me han dicho: Tengo un problema.
(...)La mujer tiene claro que la gestación es un estado que le afecta solo a ella. Que esa gestación pasa por diferentes etapas y que en esta primera, en la que formula la petición del aborto, su cuerpo no tiene constancia de la existencia de algo que sea ajeno a ella.
(...)En estas, el legislador civil, como siempre, en su mayoría varón, entra a legislar sobre nosotras y nuestro estado. Aunque no existen argumentos civiles que justifiquen esta invasión, además, y en nombre de ni se sabe qué derecho, impiden que la mujer tenga acceso a los recursos necesarios para que la interrupción de su gestación se haga de forma segura y sin que cause ningún desorden social.
Las razones morales para condenar el aborto ya las da la Iglesia, la católica... Se tiene que limitar a condenar y amenazar con penas para nuestra alma.
(...)Así las cosas, si la Iglesia quiere tener algún resultado práctico en su condena del aborto necesita un aliado con jurisdicción civil y que pueda impedir el acceso de la mujer a los recursos necesarios, médicos en este caso, para abortar de forma eficaz y segura ¿Se ha convertido nuestro legislador civil en el brazo armado de la Iglesia católica?
Eso parece. Su excusa: apropiarse la competencia de mediar entre la mujer y su gestación es la defensa de la vida. ¿Cómo se puede ser tan arrogante? ¿Quién se lo ha pedido?
Si su doctrina es defender la vida, ¿por qué no quita el fusil de las manos del soldado? ¿O en el caso de la Iglesia católica, evita los casos de pederastia en su propio seno? ¿O por qué no dona toda su fortuna para evitar la muerte de niños por hambre?...Parece que cuando se trata de exhibir autoridad sobre la mujer se permiten una autoridad suprema: sin matices.
Son muchas las situaciones en las que la vida humana corre peligro y muchas las personas/instituciones en las que el legislador civil delega su protección. En caso de guerra, deja sin ningún problema que sean las jerarquías militares las que se encarguen de proteger la vida de los soldados. Incluso en el caso de asesinos contempla matices que desculpabilizan en parte el asesinato como la defensa propia. Para la mujer que quiere interrumpir su gestación, no concede ningún atenuante: ella atenta contra la vida humana sean cual sean sus circunstancias y la etapa de la gestación en que se encuentre. Es un ensañamiento excesivo del legislador que en su código civil acepta situaciones atenuantes y de necesidad para todos los que lo infringen, excepto para la mujer.
(...)Señores legisladores civiles, admitan de una vez la capacidad de la mujer para decidir sobre su gestación, por lo menos en una etapa en la que la existencia de derechos ajenos a ella es un tema de atañe mas a la moral católica que a la biología humana. Dejen de legislar sobre el cuerpo gestante de la mujer porque no tienen derecho ni competencias sobre sus funciones biológicas...
para la sociedad civil y siguiendo la definición de la ONU, un niño es todo ser humano menor de 18 años. No dice nada de los no nacidos...Ahí tiene su jurisdicción, señor legislador civil. Proteja usted esas vidas que, tal y como está la situación, hay mucho trabajo por delante. ¿O recordamos aquí la enorme lista de desprotección de los menores que está generando su forma de gobernar? ...Se llenan la boca con la vida ajena y dejan a los discapacitados y a sus familias (curiosamente los legisladores no suelen tener problemas económicos, de ahí su poca empatía con el ser humano) abocados a una vida infrahumana. ¡Qué inmoralidad!
Elena Martín López es ginecóloga y fue directora de maternidad y gerente del Hospital la Fe de Valencia

Artículo publicado en EL PAIS 13 FEB 2014 - 14:11 CET . Se sugiere leer el artículo completo
Posted on 9:42 by marta r. arabia and filed under | 0 Comments »

La importancia de las palabras (2)

La siguiente información y más, se puede encontrar en http://www.redpar.com.ar)

Decálogo
para el tratamiento
periodístico
de la violencia
contra las mujeres

UNO
Es correcto utilizar los siguientes términos: violencia contra las mujeres,
violencia de género y violencia machista.
DOS
La violencia de género es un delito, en tanto y en cuanto constituye una
conducta antijurídica que debe ser prevenida y sancionada. Es un problema
social, un atentado contra el derecho a la vida, la dignidad, la integración
física y psíquica de las mujeres. Es en definitiva, una cuestión concerniente a
la defensa de los derechos humanos.
TRES
Desterramos de nuestras redacciones la figura de «crimen pasional» para
referirnos al asesinato de mujeres víctimas de la violencia de género. Los crímenes
pasionales no existen
CUATRO
Lo importante es proteger la identidad de la víctima, no la del agresor. Dejar
en claro quién es el agresor y quién es la víctima, y señalar cuáles pueden
ser las actitudes y situaciones que ponen en riesgo a la mujer en una relación
violenta.
CINCO
Hay informaciones que pueden perjudicar a la víctima y a su entorno. No
siempre es conveniente identificarla. Es ofensivo para la víctima utilizar diminutivos,
apócopes, apodos, etc. para nombrarla.
SEIS
Nunca buscaremos justificaciones o motivos que distraigan la atención del
punto central: la violencia.
SIETE
Es imprescindible chequear las fuentes, sobre todo las oficiales.
OCHO
Mantener el tema en agenda, denunciando la violencia en todas sus expresiones:
psicológica, económica, emocional, sin esperar la muerte de las mujeres.
Abordar el relato de los hechos tomando en consideración su singularidad,
pero también aquello que lo asemeja a otros casos. Eso permitirá abandonar
consideraciones tales como «otro caso de»…., «un caso más de…», evitando
un efecto anestesiante.
NUEVE
Tener especial cuidado con las fotos e imágenes que acompañan las notas.
Respetar a las víctimas y a sus familias, alejarse del sexismo, el sensacionalismo
y la obscenidad. Nunca robar imágenes o audio a la víctima. Cuando se
musicaliza, no usar temas que remitan al terror, ni que contengan letras que
hablen de «amores enfermos» o celos.
DIEZ
Siempre incluiremos en la noticia un teléfono gratuito de ayuda a las víctimas
y cualquier otra información que les pueda ser útil.
Posted on 18:07 by marta r. arabia and filed under , , , , , , | 0 Comments »

El maltrato incluye las atribuciones que otros se toman sobre nuestro cuerpo y nuestra vida


Posted on 11:30 by marta r. arabia and filed under , , , , | 1 Comments »

Alejar al agresor es solo el comienzo. Es necesario trabajar con la víctima


 Con el último asesinato en Torremolinos, según los datos oficiales, ya son 44 las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en nuestro país. En este último caso, la mujer contaba con dos órdenes de alejamiento de parejas anteriores y era considerada de “bajo riesgo” por no recibir visitas ni amenazas de estas. Entonces, ¿qué ha fallado?
Las relaciones de violencia no acaban con la denuncia, con la orden de protección, ni tan siquiera, con el posible ingreso en prisión del agresor. Alejar al agresor es solo un comienzo, imprescindible, por otra parte, pero no suficiente.
Es necesario trabajar con la víctima. Realizar una reestructuración del concepto de pareja y de relación. Si este proceso no se lleva a cabo, la historia de violencia continúa, quizá no con ese agresor, pero es muy probable que con otro; otro hombre que la trate de la misma forma que el anterior, que a ella le permita comportarse como ha aprendido que debía hacerlo, bajo la sumisión y el miedo. No es fácil reaprender lo que es el cariño, o lo que son las formas saludables de relación, y, menos aún, en una sociedad en la que los celos siguen considerándose “una muestra de amor”, y que de forma natural tiende a descargar de responsabilidad a los agresores.
En este caso lo vemos una vez más, según se ha recogido por algún medio de comunicación: el casero de la pareja afirma que el agresor tenía “depresión y no estaba muy bien de la cabeza”, por lo que no parecía muy sorprendido con lo ocurrido. Depresión, consumo de alcohol u otras sustancias... A menudo, aparecen argumentos que liberan al agresor de su responsabilidad y ponen el peso de la culpa en las circunstancias del hecho o, lo que es peor, sobre la propia mujer. Parece que se nos olvida que no son ellas las que mueren, son ellos quienes acaban con sus vidas.
Desde la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres condenamos este nuevo asesinato y hacemos un llamamiento sobre la importancia de que las terapias psicológicas especializadas cobren una mayor relevancia en la intervención con mujeres víctimas de la violencia de género, como medio para evitar la repetición de patrones propios de este tipo de violencia y en la valoración del riesgo de la víctima. Siendo para ello imprescindible reforzar los medios y recursos con los que cuentan las entidades destinadas a la intervención con mujeres víctimas de violencia de género.
En Madrid, la Comisión para la investigación de Malos Tratos a Mujeres cuenta con un centro especializado que proporciona apoyo psicológico gratuito a las mujeres víctimas de malos tratos y a sus hijos e hijas, al que se puede acceder a través del teléfono gratuito de información 900 100 009.


Fuente: Diario El País (es) 14 NOV 2013 - 21:45 CET
Posted on 9:38 by marta r. arabia and filed under , , , , , | 2 Comments »

Joven nativa de Kenia que escapó de su casa a los nueve años para evitar la mutilación



 Janet Naningoi

Observa con los ojos de una niña. Todo es nuevo y excitante. Su amplia sonrisa se convierte en una mueca de asombro. “¿De dónde sale toda esa gente?”, pregunta Janet Naningoi, ataviada con su lkarasha azul, una especie de chal típico de su país, Kenia, adornado con pequeñas monedas que tintinean. En sus 23 años de vida nunca había visto el metro. “¿Y podéis respirar bajo tierra?”. Es la primera vez que sale de Marigat, una de las comunidades de la región africana donde la mutilación genital femenina todavía tiene una incidencia muy elevada. Precisamente por eso ha venido a Madrid: ella se escapó de casa con nueve años para evitar la ablación y ahora quiere servir de ejemplo a otras mujeres.

Una profesora le advirtió de las terribles consecuencias de lo que todavía muchos consideran un ritual de iniciación a la edad adulta. “Después de practicarnos la ablación, nuestros padres pueden casarnos y obtener la dote”. Si la niña no es circuncidada antes del casamiento, creen que el marido morirá, la matrona se quedará ciega en el momento del parto o el bebé nacerá con alguna anomalía. “Hay miles de mitos. También hay quien dice que la Biblia o el Corán lo ordenan, pero no es verdad”, asegura. Nadie sabe con seguridad cuál es la procedencia de esta práctica tan arraigada, lo que está claro es que continúa haciéndose, a pesar de estar penalizado en la mayoría de los países, por el temor al rechazo y a la marginación.

“Yo me quedé sola por negarme”, recuerda. Sus grandes ojos se empañan. Le cuesta seguir hablando. “Cuando me pongo a recordar, a veces no lo puedo soportar”. Sus amigos le decían que era una cobarde porque tenía miedo al dolor. Sus padres no entendían qué le pasaba. Pero ella no cedió. El último día antes de las vacaciones de diciembre, buscó auxilio en casa de su tía porque sabía que ese era el mes elegido para la ablación. “Hay varias épocas en las que se practica: abril, agosto y diciembre. Esos tres meses estuve escondida porque tenía miedo de mi familia”.

“La situación ha mejorado mucho desde entonces”, opina, dibujando una amplia sonrisa. “Al menos ahora podemos hablar de ello”. Saca su móvil y muestra una foto en la que sale dando una charla en un colegio. Es voluntaria de World Vision, la ONG que la ayudó a reconciliarse con sus padres y con la que ha venido a España para contribuir en la campaña Stop Ablación. Su experiencia ha servido de ejemplo a muchas niñas, entre ellas a sus cinco hermanas pequeñas. “Estoy estudiando magisterio para poder educar a muchas más jóvenes, igual que hicieron conmigo”. Aunque esta no era su única opción. “También quería ser locutora de radio porque mis palabras podrían llegar a mucha gente. En Kenia, la mayoría no tiene televisión”, explica mientras se mete en la boca un trozo de donut.

¿Te gustaría vivir en otro sitio? “Un tiempo sí. Quiero volver a Madrid para estudiar un doctorado o un máster, pero necesito una beca”. Eleva los hombros y sonríe con un punto de resignación. “Aquí todo es tan moderno... la gente es tan amable... y por primera vez vi nevar”, dice. “No siento morriña”, asegura. Mejor que no se entere su novio. Naningoi ha elegido a quien, “si todo va bien”, se convertirá un día en su marido. A la mayoría de las chicas de su edad las casaron de forma concertada. “Mi sueño es que llegue el día en que ninguna niña tenga que pasar por el infierno de la ablación”.Naningoi quiere hacer un máster en Madrid.

MARÍA LILLO Madrid 4 FEB 2014

 FUENTE: DIARIO EL PAIS  de España
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